Es la inclinación a cualquier estado, carrera o profesión. El término proviene del latín vocatio y, para los religiosos, es la inspiración con que Dios llama a algún estado. Por eso el concepto también se utiliza como sinónimo de llamamiento o convocación.

A nivel general, aparece relacionada con los anhelos y con aquello que resulta inspirador para cada sujeto. Se supone que la vocación concuerda con los gustos, los intereses y las aptitudes de la persona. También es considerada como un proceso que se desarrolla durante toda la vida, ya que se construye de forma permanente. Implica descubrir quién soy, cómo soy y hacia dónde quiero ir. Las respuestas a esos interrogantes marcarán la aptitud y el camino a seguir por el individuo.

Al finalizar la escuela secundaria, cada ser humano comienza actuar en consecuencia con sus preferencias. La elección de una carrera profesional o de un trabajo, por ejemplo, suele responder a la vocación. En muchos centros educativos, se valen de la ayuda de los orientadores vocacionales, quienes a través de una serie de test y charlas intentan que los adolescentes sigan un camino que los satisfaga al culminar su preparación académica.